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Ya  hace un tiempo que escribí un artículo que se llamaba “Por fin se ha hablado de excelencia”, sobre algo que me había gustado y que tenía por protagonista a la Sra. Esperanza Aguirre, (ver en directorio de artículos)  y como éste es un blog que trata sobre educación, y por desgracia la educación en lo mas alto está en manos de políticos, ¡si señores!, de políticos, no de maestros o profesores, o inspectores de educación… de políticos, y como yo no me caso ni con Dios ni con el diablo (perdónenme la expresión), voy a tratar de reflexionar una frase que dijo Dña. Esperanza Aguirre hace poco hablando de educación y hablando de maestros.

“Los interinos son maestros puestos a dedo, que no han sido capaces de prepararse unas oposiciones”…

Señora Aguirre, ¿Se ha dado cuenta de la repercusión que pueden tener sus palabras?

Si habláramos de poner a dedo en este maravilloso país, iba a temblar el misterio.

He visto muchos maestros interinos, (con las oposiciones aprobadas, aunque sin plaza porque ha habido gente que las han hecho mejor y han sacado mejor nota) dar clase y estar mucho más preparados que otros que tienen su plaza, y viceversa, claro está, ni mucho menos desmerecer a aquellos que han conseguido su plaza, porque seguro que sus méritos han hecho y se lo han trabajado muchísimo, pero lo uno no quita desmerecer a los otros.

¿Si hubieran estado a dedo les hubieran metido con plaza no? Eso imagino yo, vamos.

Se queja de una marea verde que lleva en sus camisetas “Educación pública sí, recortes no”, lo cual afecta también a la educación privada concertada, pero no se da cuenta que los que van en esa comitiva son maestros con plaza también.

El mayor problema que tenemos en la educación es ese, que lo manda la política.

 

Y le recuerdo, que la mayor riqueza de un país es su cultura, fortalecida por su pilar básico que es la educación.

Y por no extenderme más, me gustaría recordar lo que un día escuché en la televisión al hablar de oposiciones,  y en este caso era una enfermera la que decía…

Aquí no vale ser mejor enfermera, sino mejor opositora.

¿Si hubieran estado a dedo les hubieran metido con plaza no? Eso imagino yo.

 

Sea con oposiciones o sin ellas, si habláramos de poner a dedo en este maravilloso país, iba a temblar el misterio.

Política y más política.

 

 Luis A. Pisa Tolosa