
Gregorio, siempre con el Don por bandera, para mí fue maestro, siempre será padre de Ángel mi amigo de siempre, e incluso hemos sido “compañeros”.
En fiestas estuve en el pregón que dio y desde que tengo uso de razón no recuerdo mejor pregón para comenzar los festejos como el que nos brindó, pregón en el cual no se olvidó de nadie y en el que recordó su etapa sanmateana al 120x100.
Por eso, y cuando mi madre me comentó si me apetecía escribir unas líneas para él con el motivo de su jubilación, no vi mejor forma que seguir las líneas del maestro y como buen pupilo relatar más o menos todo aquello que me acordaba de lo que he vivido con Gregorio desde chiquitín.
Recuerdo, mi primer profesor de Ed. Física, con el cual hacíamos juegos y nos divertíamos, hacía de la Ed. Física nuestra asignatura preferida. Con él aprendí a jugar a las damas y a la ajedrez (cosa que hoy enseño yo a mis niños), fue mi entrenador y el que nos enseñaba a jugar a todos los deportes( no sólo a fútbol), cosa que hoy en día agradezco.
Pero lo que recuerdo especialmente es su labor por el deporte en este pueblo y aquel apoyo incondicional en los juegos escolares.
Recuerdo con añoranza el atletismo, que entonces no me gustaba nada y pasaba unos nervios tremendos “ los sábados de atletismo”, pero allí estaba Gregorio para apoyarme en las pruebas… como ya he dicho, no me gustaba nada, pero sí que tenía cualidades, por lo que corría 60m, hacía salto de altura y los relevos, y en un minuto como quien dice me llevaba tres medallas, gracias en parte a él que me daba el empujón, y claro …vete a decirle que no querías competir al profesor de Ed. Física y Director del cole.
Pero la mejor de entonces (cosa que tengo grabada y seguro que no se me olvida nunca) fue cuando nos seleccionaron del Bajo Gállego para ir a correr un cross a Osera contra otras comarcas, y yo fui uno de los seleccionados.
Por aquel entonces tendría 8 años, y de controlar distancias y fuerzas andaba un poco mal, por lo que salí y en la primera recta ya estaba en cabeza, el público entregado y la gente aplaudiendo, ¡imagínate tú, ya me veía con medalla!, pero no sabía que aún me quedaban 800m… que carrera… que pronto iba a abandonar aquello, pero allí estaba Gregorio para darme ánimos y bueno por decirlo así para correr conmigo ¡pues corrió toda la carrera conmigo! , y llegué, y me desmayé… ¡pero llegué!
Hoy en día en el atletismo mis distancias preferidas están todas por encima de los 10Km, ya sean 21 km o 42km.
GRACIAS Gregorio por inculcarnos ese amor al deporte fuese cual fuese y ese espíritu competitivo pero de compañerismo y cooperación que siempre se respira en un deporte sano.
Siguiendo esa etapa de los juegos escolares, yo cambié de colegio y éstos se disolvieron, pero yo seguía con el fútbol con mi amigo Ángel, y allí estaba él, si se necesitaba de entrenador de entrenador, si se necesitaba de delegado de campo de delegado de campo, siempre con nosotros, un grupo de amigos que disfrutábamos compartiendo ratos de pelota para arriba y pelota para abajo, viajes a Zaragoza, madrugones en sábados… pero todo por el deporte.
Como ya he dicho podría contar muchas, ya que Ángel y yo hemos vivido muchos momentos juntos, momentos de “pillerías” entre otros, pero esos me los guardo para otra ocasión.
El pasado es aquel que nos trae al presente… pero no quiero pasar por alto mis meses de prácticas escolares en el colegio hace tres años.
De pequeñín lo veías como el profe de Ed. Física y sabías que era el director, pero de mayor y estando en el final del camino para obtener el título de maestro lo ves de otra manera y aún aprecias más el trabajo bien hecho.
Lo he visto dirigir un colegio, que no es tarea fácil, trabajar horas fuera del horario escolar y encima cuando te descuidas y al borde de su jubilación aún lo ves con los niños corriendo por el recreo.
Como maestro, Gregorio es lo que se llama un referente a seguir, siempre dispuesto a ayudar y colaborar para que las cosas salgan bien, por lo que sólo me queda una cosa…
Darte las GRACIAS por ser maestro, compañero y padre de mi amigo de siempre y desearte una feliz jubilación, que en tu nueva etapa disfrutes de tus aficiones, de los tuyos, y en especial de tus nietos, y ten presente que tus alumnos no te olvidan.
¡FELIZ JUBILACIÓN!
LUIS A. PISA TOLOSA










