El niño mal educado en la familia probablemente reproducirá en la escuela los hábitos adquiridos. Ni respetará, ni empatizará con los profesores, ni con sus compañeros. Sus frustraciones quizá le lleven a elegir un cabeza de turco. A menudo será aquel compañero que le haga patentes sus limitaciones y carencias, o que, simplemente, le parezca vulnerable.
Tanto en la escuela como en la calle, desgraciadamente el niño más aplaudido, laureado y vitoreado por los iguales por desgracia no es aquel niño que saca buenas notas, que es sociable, que no es amigo del insulto y de la instigación al mal ajeno, no, por desgracia el más aplaudido, laureado y vitoreado es aquel niño que no estudia, que necesita alardear de cosas impropias de su edad, o cosas que atentan contra aquellos valores que en la escuela se trata de inculcar y que tanto se insiste desde las instituciones para que en un futuro estos niños, a la hora de formar parte activa de la sociedad conformen una sociedad rica en valores cívicos, sociales y democráticos que permitan una agradable convivencia.
Si buscan un culpable en el perfil de éstos niños que conllevan unos contravalores a los que se intentan inculcar en la escuela no tienen más que mirarse al espejo.
Algunos pueden ser más culpables que otros, pero la educación recordemos empieza por nosotros los adultos y más concretamente por la familia.
No quiero ser alarmista pero tampoco me gustaría que dejemos pasar por alto, cada uno desde nuestro lugar ante los niños, lo que podemos permitir y no permitir, cortando de raíz ciertos comportamientos a tiempo y todo ello, sólo con unas pequeñas acciones que en el fondo no suponen mas que el tiempo que como adultos o padres se debería tomar en referencia a la educación de los hijos, que son el futuro y su futuro.
¿Han oído hablar del bullying? ¡Seguro que sí!
El bullying también conocido como maltrato, acoso u hostigamiento escolar es cualquier maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada.
Las estadísticas dicen que se suele dar con mayor frecuencia en la adolescencia, pero como todo, es fruto de algo que se está haciendo mal desde el principio.
Pues un principio de estos pequeños monstruitos se encuentra en las edades de educación primaria.
A continuación citaré unos ejemplos de algunos comportamientos y actitudes que están presentes en nuestra sociedad y así intentar que pueda servir de reflexión, porque tengamos en cuenta que los niños se empapan de todo, ven, asimilan y a veces adquieren.
Hoy en día, en la televisión dan a todas horas programas no aptos para niños, ¿Hacemos algo para evitar que nuestros niños vean esos programas?
Estos programas y series que tanto están de moda, ¿Creen que son los más apropiados para la educación de los más pequeños? Insultos, mentiras, desencuentros a veces con violencia.
Bueno, porque vean un poco esto no va a pasar nada (un poco hoy, un poco mañana...), esto nos decimos.
¿Hemos probado a buscar alternativas?
¡Con ese no juegues que es muy malo a fútbol!, ¡Hala, un 9 el empollón!, tu calla que no eres de aquí...
¿Qué tiene de malo no saber jugar al fútbol? ¿O sacar un 9 en un control? ¿O no ser de este país?
Pues háganme caso que estos comentarios se oyen, y estos comentarios son aquellos que no deberíamos pasar por alto y mucho menos ¡Decirlos delante de un niño!
¡Jajajaja, no sabe hacer este ejercicio que está chupado! Uyuy...reírse de los demás. Cuantos niños se ríen de otros porque hay algo que no saben hacer y no se dan cuenta de que nadie somos perfectos.
Si ustedes, no permiten esos comportamientos en sus hijos (entre otros claro está) ¡Están de suerte! ...de todas maneras permítanme dar algún consejo para conseguir lo que yo llamo comportamientos base y evitar que nuestros niños se conviertan en personas con las que no haya quién esté, o se conviertan en pequeños “matones” o en perfectos discípulos del mal ejemplo echando su vida a perder poco a poco.
Consejos para adquirir un buen comportamiento base
Ø Cortar de raíz cualquier tipo de comentario discriminatorio de cualquier tipo
Ø Hacer que el niño se acepte como es y acepte a los demás sin dejarse influir por aquel que sólo quiere malmeter
Ø Cuidar lo que se le permite ver en televisión, si es apto para su edad o no.
Ø Ser un ejemplo y guía para él en el respeto, la amabilidad, el compañerismo, en definitiva en los valores que deben impregnar su educación
Ø Restringir los horarios de salida y controlar en cierta medida las actividades que éstos realizan fuera de casa
Ø Hacerles entrar en un hábito de trabajo diario
Vemos lo que somos. Somos lo que vemos (Maestro Zen Denkô Mesa)
Luis Pisa Tolosa













